Desafío
Las personas que viven en la calle son un grupo prioritario para el Hogar de Cristo, ya que representan una de las manifestaciones más crudas de exclusión social. Esta exclusión es consecuencia de un proceso de desafiliación que los deja en un estado de abandono y aislamiento, traduciéndose en una violación de todos sus derechos fundamentales. Cuanto más tiempo se pasa en la calle, mayor es el deterioro de las personas, afectando sus capacidades, autoestima, relaciones familiares y expectativas.
Solución
Creemos que la mejor solución para las personas sin hogar se da a través del apoyo, el compromiso, la unidad y sin juzgamiento por parte de la sociedad. Les atendemos a través de diversos enfoques tanto en nuestras instalaciones como en la calle. Nuestros programas abarcan desde apoyo psicosocial, servicios básicos de guardería, salud hasta alojamiento. Este amplio abanico de acciones ha demostrado provocar cambios positivos ya que se adapta a diferentes personas y situaciones.
Impacto a largo plazo
El año pasado recibimos a más de 10.000 personas que vivían en la calle. Este año esperamos ayudar más y aumentar nuestro alcance, promover el cambio personal, el relacionamiento entre pares y volver a vincular a las personas sin hogar con su entorno social.





